Cuando aterrizamos me iba el pulso a mil por hora. No me gustaban nada los aviones, y justo el día en el que mi nueva vida comenzaba ocurría aquello. Habíamos tenido que aterrizar en el Canal de La Mancha.
"Las luces se habían ido de golpe, el avión comenzó a tambalearse. Se notaba que todos los pasajeros estaban nerviosos. Me agarré con fuerza al brazo de mi asiento, arañando la piel. Aitor me agarró la mano, intentando tranquilizarme, aunque no lo consiguió.
La voz de una azafata se hizo eco entre las voces de terror de los pasajeros: No se preocupen, vamos a procurar aterrizar en breves momentos.
Los pasajeros se calmaron, se veía a simple vista, sin embargo yo no conseguía pasarlo. Sabía que algo no iba bien. Y sabía perfectamente quién o qué lo estaba produciendo.
Ya habían evacuado a la gran mayoría de los pasajeros, tan sólo quedábamos nosotros y un par de chicas que parecían andaluzas. Hablaban entre ellas con nerviosismo.
Nos desalojaron a todos del avión que yacía en el agua, metiéndonos a todos en balsas salvavidas. Nada más arrancar la marcha hacia un ferri cercano que había proporcionado su ayuda, el avión explotó, sin previo aviso. Dibujando en el cielo una gran mancha de humo con forma de runas, las mismas runas que teñían en la piel de Tlachtga con las que había soñado.
Cuando por fin comenzamos a hablar algo catastrófico había pasado. Una de las chicas había desaparecido."
La joven, que ahora sabíamos que era de Sevilla, se llamaba Mónica y la chica que había desaparecido era su hermana. Iban a Edimburgo por el mismo motivo que nosotros, estaban matriculadas en la Heriot-Watt.
Patrullas de marines salieron a la busca de la desaparecida, volviendo todo el rato con noticias desesperanzadoras. Y cada vez que venían con información, yo no podía evitar sentirme culpable, aquello había pasado por mi culpa, por mis sueños... Así que decidí quedarme con la chica hasta que se supiera algo nuevo de ella. Yo tan sólo deseaba que no estuviese muerta.
-Ya verás que la encuentran -Le dedía a Mónica que estaba cada vez más asustada.
-Eso espero, es mi hermana pequeña... y debía cuidarla -En ése instante, Marcial que era muy empático la abrazó, no la conocía de nada, pero aquello estaba pasando por la culpa de todos. No sólo mía.